miércoles, 15 de febrero de 2012

Motivaciones


El amor siempre ha sido muy complejo, no es descubrimiento mío ni ninguna novedad. El amor va más allá de las características obvias de las personas, pues acepta no sólo las virtudes y defectos, sino los cambios que propone el innegable tiempo. Acá unas líneas dedicadas a mi amada esposa con motivo del 15 de febrero (no del 14, pues es el cumpleaños de mi hijo).

Mírame directo a los ojos,
pues me he impuesto una tarea.

Algo debo susurrarte,
en volumen tal que nuestras almas comprendan,
declarando en ese acto el sentimiento y su origen,
más allá del latir acompasado,
más allá de mi y de lo que interpreto de ti.

Hoy debo gritar que te amo.
gritar susurrando como lo hacen los vientos a las arboledas.
gritar lloviznando como lo hacen los tibios cielos de otoño y primavera.
gritar repasando que aquello que amo de ti no es lo que veo, sino lo que desconozco.

No te amo porque poseas la mas bella de las sonrisas,
esa que ilumina las angustias de porvenires ambigüos
esa que me enseñó a mirarte detenidamente,
no te amo por eso,
pues no conocemos de las futuras heridas del alma,
y si un dia alguien robara esa hermosa sonrisa,
te seguiria amando.

No te amo porque me encandilen las comisuras de tus ojos,
esas de cuyas concavidades ya he escrito,
esas que definen la forma en que tu mirada me despierta.
No te amo por eso, 
pues si no las tuvieras, 
igual te amaría.

No te amo por tu cuerpo,
aquel que me ha dominado y desnudado,
ese que reconoce en mi su complemento,
no te amo por eso,
ya que si el tiempo lo golpea o distancia nuestra piel,
pues te seguiré amando,

No te amo por tu enteresa,
aquella que me rescató del vacío circulo de la sobreconciencia
esa que sólo sabe de aguantes y entregas,
pues si una mañana te levantaras tibia y fragil, te tomaría en mis brazos, te prestaría de mis fuerzas y te diría nuevamente que te amo.

No te amo por nada de eso,
ni por tu comprensión ni por las historia que cuentan nuestras sabanas o nuestras fotografias,
pues si un dia la vejez hiciera que las olvidara,
adivina,
te amaria.

No te amo porque quiera,
no es que haya sido desición mia,
te amo porque te amo,
te amo porque hay cosas que no se explican,
porque lo eterno es hoy cada dia,
porque dios te puso al frente mio,
y cada dia cuando te escucho, 
cuando te miro,
se que te amo,
tal como se que estoy vivo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Ángel de mi guarda


Noté que este blog no tiene uno de mis poemas favoritos. Sucede que solía tener un fotolog completamente dedicado a mi primer hijo, el Juampi. Acá dejo el poema titulado "Ángel de mi guarda". http://www.fotolog.com/juampilode/12221649 )

Mi alma encuentra en el velado entorno,
cientos de figuras que dichosas cantan,
arpas en mano, estrofas aladas,
versos y glorias con su voz proclaman.

Mas sólo una tonada,
del segundo mes del año,
bate sus alas e inunda esperanza,
ha nacido un ángel, mi ángel de la guarda
y de sus ojos brota aquella luz dorada.

Busca si quieres, pequeño mensajero, con tu vista a tus pares;
has sonreir con el gesto a tus padres,
mas recuerda, ángel de luz
que solamente en ti se produce el milagro...
... no en dos, no en más...
pues sólo tus alas combinan con tus ropajes
y tu llegada a este mundo, con el cielo y sus bondades.

martes, 2 de agosto de 2011

Mil grullas de papel

Una antigua leyenda japonesa promete que si haces mil grullas de papel, serás compensado con un deseo. En mi opinión, los mejores y más grandes deseos de mi vida se me han ido cumpliendo casi sin pedirlos. Estas líneas son para el Tomi, mi nuevo y hermoso bebé.

Quiero por ti hacer mil grullas de papel,
para así no enfermar, 
para estar llenos de paz.
Contarlas, hasta 10 en voz alta, 
y luego empezar a susurrar,
y observar.

Reparo en tu frente arrugada por las ganas de mirar.
Reparo en tus labios que danzantes balbucean sin emitir ruido,
como ya queriendo nombrar.
Prometiendo ser quien eres,
sin aditivos ni colorantes.

Quiero hacer mil grullas de papel,
se las debo al destino por habernos reunido.
¿Cómo sería tu cara? 
Recuerdo haberme preguntado.
O el color de tus alas,
y olor de sus vientos y los vientos de sus vientos.
Y entre olores, te huelo.

Te huelo y te sueño.
Desde aquella bocanada de aire que botaste con tu primer llanto,
de pulmoncitos fuertes, de filtros recién inaugurados.

Pausa, lo recuerdo...
... lo comparto... tan fresco...

Por ti quiero hacer mil grullas de papel,
mientras huelo tus movimientos,
tu hambre,
y la manera en que te grabaste en mis sentimientos.

Quiero que sean de colores,
que vuelen alto y sin miedo,
que se sientan protegidas y esperadas,
que jamás sean olvidadas.

Quiero por ti hacer mil grullas de papel,
y quiero hacerlas contigo. 

domingo, 26 de diciembre de 2010

Besos


La ventaja de no ser escritor, o al menos formalmente, es que no tengo que preocuparme de que a alguien le interese o impacte lo que escribo. De esta manera recuerdo algo que hice mío hace mucho, y que copié a algunos maestros de cierta tendencia que no nombraré para no influenciar la lectura. Lo importante es la frase: Al margen de toda preocupación, estética o moral. Y así es como escribí lo siguiente... 

De golpe a la tierra y caigo en cuenta,
las peras y los edificios se diferencian por tamaño y por sentido.

Dejo mis cosas y empaño el vidrio que me condena a tu distancia,
tú marcas un beso.

¿Por qué no nos escapamos, hacemos lo que sabemos y le echamos la culpa del movimiento al 27 de febrero?
Podríamos hacerlo.

Tiemblo.
Cada vez que toco tus manos respiro el vaho amargo del capricho,
y dejo caer a los viejos trenes del deseo por las comisuras de mi mente atenta,
balbuceando que quiero ser en ti la totalidad de lo que soy,
temiendo no poder.
Temiendo carecer de sentido.

Escribo una balada empalagosa y la canto a capela.
Las aves armoniosas se retuercen de amor,
de sobredosis.
Quizás no sea el camino correcto.

Silencio, estoy pensando.

Sólo ten en cuenta que no son ceremonias, son besos,
eso los deja arriba en la escala de prioridades.

Blablabla me lleno de palabras,
blablabla me dices muchas cosas,
y de cada bla cuento las letras,
a veces sobran y a veces faltan…
Peras o edificios,
manzanas o sentidos.

Es mejor reinventar el amor.
¡Listo! ¡Está hecho!
Por el poder autoimpuesto.
Y decidimos crear algo,
con nuestro poder divino.
  
Quiero una foto de una vaca comiendo pasto.
Pero el pasto ha de estar intacto y la vaca erguida.
La vaca podría ser un molino o un Quijote,
y dejaría a Sancho fuera a propósito.

Observo.
Y el molino de cuerda nos trae las cacofonías y los recuerdos.

En el nombre del padre / Hermosa cordura de cadáveres deliciosos.

Divago.
Y de cuándo en cuándo tangueo sobre tu vientre desnudo.

Tu vientre / Luna danzante.

Repaso.
La espera impone dudas que se ocultan tras las ilusiones cobardes,
y de cobardía en cobardía los sauces anidan sobre colibríes helados,
mientras cantamos esperanzas y encomendamos nuestras plegarias reiterativas.

Quiero mi foto de una vaca comiendo pasto.

Y continúo mis rezos.
Orando por las raíces y sus raíces, pues sin ellas no podrían crecer, una dentro de otra, las intenciones humano-divinas.

Onerguir remilir samona
Revolten antosol brevona

Yo creo: pues en creer está la solvencia del milagro.
Yo vivo: pues en vivir está la experiencia del milagro.
Yo sonrío: pues sonreír es su causa y consecuencia,
sonreír es la promesa renovada que resurge con la misma fuerza,
pues en tu presencia declaro mi conciencia de la buena nueva.

Te amo.
Y esto es sólo un borrador en la vida de un cactus errante.

¿Cuántas veces hemos de tocar el cielo?
Por favor recuérdame renovar mi pasaporte.

jueves, 3 de septiembre de 2009

El eslabón más débil

Cuántas veces lo hemos escuchado. La cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Hoy, en medio de una día full pega, alguien choca un poste de luz cerca del canal y nos quedamos sin energía a las 21:00 horas. La cadena se cortó.

De cadenas e historias reñidas con las buenas costumbres sabemos lo que nos han contado;
lo que nos han contado y probablemente algo más.
De eslabones y de herreros con cuchillo de palo conocemos los refranes,
su rítmica y métrica,
y del fanatismo de la señora que viste de marengo en la esquina,
esa misma que tiene una cita para cada ocasión,
-una cita y un cartón de Kino para ser más exactos,-
de ella reconocemos lo que alcanzamos a ver a la distancia,
sin gozar de buena vista, sin tener quizas otra virtud.

Lo que está claro es la cadena, el eslabón,
El gato que corre cada cinco líneas del libro que llevo siempre bajo el brazo,
Las historias reñidas con las buenas costumbres y la señora del cartón de kino que observa que la miramos,
segura de que sin lentes no la podemos ver.

La señora escucha una historia y se sonroja.
Ella cruza la calle sin mirar y se acerca a nosotros.
Pregunta por su perro perdido.
Le señalo al labrador que hambriento come lo que queda junto a un basusrero azul probablemente roto tras los festejos del último partido de la selección.
ella sonríe.

La mujer toma la correa del perro,
una cadena para ser más exactos;
fue una suerte que yo, con mi escasa visión, lo hubiese encontrado,
fue una suerte que el perro no se hubiese escapado.

La dama sonríe.
Su vestido marengo se ilumina.
Se escucha el tímido maullido.
No proviene de la quinta línea de mi libro.
el perro corre, la cadena se corta.

Si aquella frase no fuese tan cierta.
Si me alcanzara el dinero para ir al oftalmologo de la clínica de turno,
si el eslabón fuese màs fuerte.

Que agudo fue el chirrido del freno.
(chirrido... hasta la palabra es incómoda y escalofriante)
Que seco el golpe y que nulo el quejido del perro.
Que dura la mirada en el rostro de la señora.

Me pongo mis gafas.
El dicho siempre es cierto.
La señora de marengo llora de impotencia y tristeza,
La cadena es tan fuerte como su eslabón más débil,
y la presente histora se guarda.
Quizás hasta que las buenas costumbres puedan aceptarme.

domingo, 4 de enero de 2009

Enumeración

Enumerar, tal como nombrar, tiene algo de mágico. Es, creo yo, lo que fundamenta los rituales y las repeticiones. Es lo que valida nuestro tiempo e historia cuando hacemos algún recuento de nuestras vivencias. Los Besos que hemos dado, los que hemos dejado de dar. Las miradas que hemos donado a la vida o los caminos que hemos tomado en desmedro de otros que, quien sabe, podrían habernos llevado a lugares muy distintos. Pero este post no es melancólico. Consiste simplemente en enumerar. Simplemente el ejercicio de poner, uno tras otro, un algo que me agrada. Pretendo armar una lista no concluyente ni excluyente que puedo continuar en cualquier momento. ¿Que sencillo no?

Torta de merengue frambuesa,
la cordillera,
el frío,
la lluvia.

La carretera,
las hamburguesas,
el vino y el queso.

Mi trabajo,
mi mujer,
mi hijo,
mi familia,
mi cámara.

Mi computador,
el computador que tendré,
el dinero,
internet,
la cocina como espacio,
la cocina como objeto,
la cocina como instrumento.

La música,
mis amigos,
la luna,
la noche
el tiramisú.

Doctor House,
el ron,
el bar del Ritz Carlon,
el TV cable.

Mi celular,
mi barba,
el baño como descanzo,
el baño como aseo,
el baño como reflexión,
yo.

Sex & the city,
navidad,
mi cumpleaños.

Ratatouille,
Providencia,
las comedias románticas,
De Película.

El cine.

Humberto Eco,
el eco...

Dios ante todo.

Correr.

domingo, 6 de julio de 2008

Mi Tango

Si es que tengo un lector en este blog, me gustaría saber si él ha desentrañado mis temas. No es que me crea un gran escritor, pero todos los que escribimos los tenemos. Temas. Cosas que nos hacen escribir. Cosas que no son precisamente nuestros motivos para hacerlo (la publicación anterior dijo algo al respecto), pero que cuando aparecen en nuestras cabezas, la única manera de enfrentarlo parece ser ponerlo en un papel. Este es uno de mis tres grandes temas. La frustración. Aquella curiosa sensación que nos aborda cuándo miramos a nuestro entorno y en lugar de ver nuestros sueños vemos que las cosas nos alejan, cada vez más de lograrlos. Acompáñenme en este día.

De ti en ti,
de tango en tango,
de cuento en cuento al servicio de la historia,
al servicio del momento.

Doce meses tiene el año y de ellos reconozco nueve,
los nueve en que se gesta la esperanza,
los nueve que pagan los recuerdos.

De los otros tres se poco,
y sin la seguridad del día a día,
del tango y sus tangos,
de ti en ti y de cuando en cuando,
sin ellos espero el milagro.

Veintiséis años y algunos meses he vivido,
de cuando en cuando los he contado y de eso estoy seguro,
veintiséis…
y algunos meses…
De vez en cuando los he recordado y hay algo que en el proceso he olvidado.

Disculpen por haberlos dejado,
le grito al horizonte esperando ser escuchado.
Disculpen los momentos e instantes,
disculpen las personas,
disculpen las fotos en las que no he estado.
Perdón por haberlas dejado.

Dos décadas y tantos.
tiempo que infalible enrostra el tiempo,
carga que infalible enrostra su carga
y mi rostro se encrema para no sentirse ajado por la vergüenza del sueño no alcanzado.

Me revuelco.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
como dice la canción,
y el que sueña cada noche no tiene cabida.
El que no sale en las fotos.
El que pone en duda sus recuerdos al pensar que no ha estado.
Una imágen vale más que mil palabras y aún no he escrito doscientas.

Veintiséis años y algunos meses he vivido,
de ti en ti,
de tango en tango.
Veintiséis…
y algunos meses…
y en el fondo no se que he hecho con ellos.